- La caducidad de un certificado crítico hace obligatoria la actualización de Firefox para seguir usando extensiones sin fallos.
- Mozilla recomienda usar al menos Firefox 128 o ESR 115.13 para mantener compatibilidad, seguridad y soporte en todos los sistemas.
- Firefox 147 introduce mejoras de rendimiento, vídeo por hardware, nuevas opciones de pestañas y perfiles, y herramientas avanzadas para desarrolladores.
- Actualizar navegador y extensiones, y eliminar complementos innecesarios, reduce riesgos de seguridad y mejora la experiencia de uso.

Si usas Firefox a diario y llevas tiempo ignorando los avisos de actualización, ha llegado el momento de ponerte al día sí o sí. En las próximas fechas entran en juego cambios importantes en certificados y funciones internas del navegador que van a dejar tocadas, o directamente inservibles, muchas extensiones en instalaciones antiguas. Aunque pueda dar pereza reiniciar el navegador o temer que cambien cosas que ya te funcionan bien, en este caso no hablamos de una simple mejora estética: estamos ante una actualización obligatoria de Firefox si quieres seguir navegando con normalidad.
Además, Mozilla ha aprovechado para lanzar nuevas versiones cargadas de novedades jugosas: desde mejoras de rendimiento y vídeo por hardware hasta nuevas opciones para manejar pestañas, perfiles separados y herramientas para desarrolladores. Todo ello manteniendo su apuesta por un navegador más respetuoso con la privacidad, con menos rastreo y sin depender de capas de IA invasiva. Puede que sigas usando Chrome, pero Firefox se está poniendo las pilas y, si ya eres usuario, te interesa conocer bien qué cambia, por qué es tan urgente actualizar y cómo hacerlo sin perder nada.
Por qué la actualización de Firefox se ha vuelto obligatoria
Uno de los factores clave que han provocado esta situación es la caducidad de un certificado crítico usado por los complementos de Firefox. Este certificado es el que permite verificar y validar las extensiones instaladas en el navegador; cuando deja de ser válido, las extensiones no pueden cargarse correctamente y empiezan los fallos: bloqueos, funciones que desaparecen o, directamente, complementos que dejan de ejecutarse.
Mozilla ya ha avisado de que, a partir del 14 de marzo muchas extensiones dejarán de funcionar en versiones antiguas de Firefox que no incluyan el certificado renovado. Esto no es un simple susto ni una advertencia genérica de seguridad: si sigues con una versión desactualizada, esos complementos de los que dependes a diario (bloqueadores de anuncios, gestores de contraseñas, herramientas de productividad, etc.) pueden quedarse inútiles de un día para otro.
Para evitar ese desastre, es obligatorio que el navegador esté al menos en la versión Firefox 128 o superior. En el caso de quienes utilicen la edición de soporte extendido, conocida como ESR, la referencia mínima es Firefox ESR 115.13 o posterior. Si estás por debajo de esas versiones, estás en la zona roja y necesitas actualizar cuanto antes.
Este cambio afecta a todos los sistemas operativos en los que se ejecuta Firefox: Windows, Linux, macOS e incluso Android. No hay excepción por usar móvil, ordenador antiguo o distribución de escritorio rara; si la versión del navegador es vieja y no integra el certificado actualizado, tendrás problemas con los complementos igualmente.
Además del tema de las extensiones, hay otro motivo de peso: las vulnerabilidades de seguridad que se acumulan en versiones desactualizadas. Aunque haya usuarios que reconocen llevar años con una versión vieja “porque les va bien” y no quieren nuevas funciones, lo cierto es que están aceptando convivir con fallos conocidos que los ciberdelincuentes pueden aprovechar. Mozilla corrige continuamente agujeros que se van descubriendo y, si no actualizas, te quedas expuesto a ataques que ya están documentados.
Versiones mínimas recomendadas y compatibilidad por sistema
Para seguir usando extensiones con normalidad y beneficiarte de todas las mejoras, Mozilla marca una línea clara entre versiones modernas y versiones obsoletas. Esa línea la sitúa en la rama actual 128 y en la rama de soporte extendido ESR 115.13 o superior, en función de tu sistema y tus necesidades.
En equipos con sistemas operativos actuales como Windows 10, Windows 11, las versiones modernas de macOS y la mayoría de distribuciones Linux recientes, lo recomendable es instalar Firefox estable en su edición más reciente disponible, que en este contexto corresponde, como mínimo, a la serie 128. Estas versiones traen todos los parches de seguridad, el certificado para extensiones renovado y las funciones más avanzadas.
Si trabajas con sistemas operativos antiguos o entornos donde no puedes cambiar la plataforma (por ejemplo, empresas con máquinas que dependen de software legado), la opción segura pasa por utilizar la versión ESR. Esta edición está pensada para estabilidad a largo plazo, recibe menos cambios visibles, pero incorpora las correcciones de seguridad importantes y, en este caso, integra también la solución para la caducidad del certificado de extensiones en la revisión 115.13 y posteriores.
Lo bueno es que, al actualizar a cualquiera de estas versiones recomendadas, no pierdes tus marcadores, contraseñas guardadas ni el historial de navegación. El instalador detecta tu perfil existente y lo migra a la nueva versión sin borrar tus datos personales. Por mucho miedo que dé tocar nada, la actualización está pensada para ser un proceso transparente.
Este requisito también se aplica a Firefox para Android. Aunque muchas personas piensen que actualizar solo es crítico en el ordenador, no hay que olvidar que el móvil está conectado todo el día y suele contener mucha información sensible. Tener el navegador móvil al día es igual de importante para que las extensiones compatibles sigan funcionando y para que las vulnerabilidades conocidas no se puedan explotar.
Firefox 147: la gran actualización cargada de novedades
En paralelo a la necesidad de ponerse al día por el tema de los certificados, Mozilla ha lanzado Firefox 147 como una versión especialmente cargada de cambios. Aunque la actualización automática tarda unas horas en llegar a todos, la compañía ya la ha subido a sus servidores oficiales y es posible descargarla incluso antes de que aparezca el aviso en tu equipo.
Esta versión trae mejoras visibles para usuarios de a pie y ajustes pensados para desarrolladores web, pero uno de los focos principales está en reforzar la reproducción de contenido multimedia. Firefox arrastraba desde hace tiempo algunas debilidades en este terreno frente a otros navegadores, y en 147 han decidido ponerse serios.
Por un lado, los usuarios con tarjetas gráficas AMD por fin disponen de decodificación de vídeo por hardware integrada. Esto significa que, al reproducir vídeos en plataformas como YouTube, redes sociales o servicios de streaming, parte del trabajo se derivará a la GPU en lugar de cargar únicamente a la CPU. La consecuencia práctica es clara: menor consumo de procesador, menos ventilador haciendo ruido, menos calor y una duración de batería más larga en portátiles.
Otra novedad llamativa es la llegada del modo “Picture-in-Picture automático”. Hasta ahora, el modo imagen sobre imagen permitía sacar el vídeo a una ventana flotante manualmente; con esta función, cuando estés viendo un vídeo y cambies de pestaña, el navegador puede abrir de forma automática esa pequeña ventana siempre visible, sin necesidad de extensiones ni de pulsar botones extra. Es una forma muy cómoda de seguir un contenido mientras revisas el correo, consultas redes o trabajas en otros sitios.
Los usuarios avanzados también notarán que Firefox 147 reorganiza las opciones de pestañas en el panel de configuración, agrupándolas de un modo más lógico. De este modo resulta más sencillo localizar ajustes como el comportamiento al cerrar pestañas, cómo se abren los enlaces desde otras aplicaciones o qué ocurre cuando se pasa el ratón sobre una pestaña.
Mejoras específicas para Linux y monitores HiDPI
En el mundo Linux, muchas veces las novedades llegan con cuentagotas, pero en esta ocasión Firefox 147 introduce cambios muy interesantes para los usuarios de este sistema. El navegador pasa a soportar de manera explícita la especificación XDG Base Directory de Freedesktop.org, un estándar que define dónde deben guardarse los archivos de configuración, la caché y otros datos de usuario.
Gracias a este soporte, Firefox gestionará mejor sus archivos internos dentro del sistema de directorios de Linux. Esto se traduce en configuraciones más limpias, menos basura repartida por el home del usuario y una integración más coherente con el resto de aplicaciones que siguen las mismas normas. Para quienes administran sistemas o hacen copias de seguridad selectivas, este cambio simplifica bastante la vida.
Además, en entornos Linux con GNOME y el gestor de ventanas Mutter, se ha mejorado el renderizado en pantallas con escalado fraccional. Aquí entran en juego todos esos monitores HiDPI donde no resulta cómodo usar un escalado del 100 % o el 200 %, sino valores intermedios para que todo se vea proporcionado.
Con Firefox 147, el contenido se muestra más nítido y sin desenfoques extraños en estas configuraciones de pantalla. Esto afecta tanto al texto como a los gráficos y hace que el navegador sea mucho más agradable de usar en portátiles modernos y monitores de alta resolución en Linux, un terreno donde tradicionalmente había más problemas de compatibilidad.
En macOS tampoco se han quedado atrás: la ampliación de WebGPU, que veremos más adelante, está optimizada para los chips Apple Silicon, de modo que los usuarios de los Mac más recientes también ven cómo su hardware se aprovecha mejor para tareas gráficas.
Gestión de pestañas y perfiles: más orden para tu día a día
Quienes abren decenas de pestañas y usan Firefox tanto para trabajar como para temas personales van a agradecer los cambios en la configuración interna. En Firefox 147, las opciones relacionadas con pestañas se agrupan de forma más clara y coherente dentro del menú de ajustes, lo que reduce el tiempo que pasas buscando el interruptor correcto.
En lugar de tener ajustes desperdigados, ahora las preferencias de pestañas aparecen ordenadas por bloques donde puedes definir cómo se comporta el navegador al abrir nuevas pestañas, qué ocurre si cierras la última, si se muestran vistas previas al pasar el ratón o cómo se gestionan las pestañas fijadas. Es un cambio más de usabilidad que de tecnología, pero al final del día ahorra muchas molestias.
Otro movimiento muy interesante es la incorporación de una nueva sección de perfiles en los ajustes generales. Con ella puedes separar fácilmente distintos entornos de navegación: por ejemplo, un perfil para trabajo y otro para uso personal, cada uno con su propio conjunto de marcadores, extensiones, historial y configuración.
Esto permite compartimentar tu actividad sin tener que instalar varios navegadores ni recurrir a trucos raros. Si te preocupa mezclar cuentas, credenciales o sesiones entre diferentes contextos, tener estos perfiles bien diferenciados es una ayuda enorme. Además, facilita que varias personas usen el mismo equipo con Firefox sin pisarse las configuraciones.
Todos estos cambios se integran manteniendo la filosofía de Firefox de ofrecer control al usuario sin obligarte a depender de funcionalidades de IA ni de servicios externos que rastreen cada clic. Mozilla sigue empujando un modelo de navegador más transparente, aunque el mercado esté dominado por Chrome.
Novedades para desarrolladores: Navigation API, WebGPU y CSS mejorado
Detrás de las novedades más visibles, Firefox 147 también trae un buen paquete de mejoras pensadas para desarrolladores y aplicaciones web modernas. Aunque a muchos usuarios finales esto les suene lejano, al final repercute en páginas más fluidas, interfaces más rápidas y contenidos mejor optimizados.
En primer lugar, se incluye soporte mejorado para la Navigation API. Esta interfaz permite gestionar la navegación dentro de aplicaciones web de una manera más fina, controlando el historial y las transiciones entre vistas sin depender tanto de hacks o soluciones basadas en cambios manuales de URL. Como consecuencia, las web apps pueden parecerse más a aplicaciones nativas, con menos recargas completas y más fluidez.
También se ha ampliado el soporte de WebGPU en macOS, especialmente orientado a ordenadores con chips Apple Silicon. WebGPU es la nueva API de gráficos que ofrece acceso más directo y eficiente al hardware para generar gráficos avanzados y cálculos paralelos. Con estas mejoras, las aplicaciones 3D en el navegador, los editores de vídeo online o los juegos web pueden rendir mucho mejor en equipos Apple modernos.
En el terreno de los estilos, Firefox 147 mejora el soporte de CSS añadiendo nuevas unidades, módulos y comportamientos que estaban pendientes de implementar. Esto permite a los desarrolladores ajustar mejor diseños responsivos, animaciones y maquetaciones complejas, con menos necesidad de parches específicos para este navegador.
Finalmente, se incorpora compresión Brotli para streams, una mejora que ayuda a reducir el peso de los datos enviados y recibidos en determinadas comunicaciones. Esto se traduce en tiempos de carga más rápidos y un uso más eficiente del ancho de banda, algo especialmente notable en conexiones lentas o con muchos recursos cargándose a la vez.
Safe Browsing v5 y otras mejoras de seguridad
Además de las correcciones habituales de fallos y vulnerabilidades, Firefox 147 integra Safe Browsing v5 como nueva capa de protección. Esta función se basa en listas y sistemas de detección que ayudan a identificar sitios maliciosos, intentos de phishing o descargas peligrosas antes de que el usuario caiga en la trampa.
Con esta versión, el navegador refuerza su capacidad para advertirte cuando algo huele mal en una web. Aunque nunca sustituye al sentido común y a la prudencia del usuario, contar con este tipo de filtros reduce de forma importante la probabilidad de terminar en páginas diseñadas para robar credenciales o infectar el equipo con malware.
Todo esto se suma a las numerosas correcciones de bugs y mejoras de compatibilidad que Mozilla va introduciendo en cada actualización. Muchas de estas correcciones no se notan de forma directa, pero van cerrando puertas a posibles ataques y mejorando cómo se muestran sitios concretos que antes daban problemas.
En este contexto, seguir usando versiones antiguas sin Safe Browsing actualizado ni parches recientes no es solo una cuestión de gusto, sino de asumir riesgos tangibles. Aunque haya quien reconozca que ha vivido años “tan tranquilo” con un Firefox viejo y desactivando las actualizaciones automáticas en el Registro de Windows, lo cierto es que esa tranquilidad es engañosa: el software está expuesto a fallos que otros ya conocen.
Es lógico que haya usuarios que desconfíen de las novedades porque han sufrido cambios que no les gustaban, pero eso no justifica quedarse anclado en una versión vulnerable. En lugar de saltarse las actualizaciones, es mejor revisar las opciones de configuración para desactivar solo las funciones que no te convencen, manteniendo el motor del navegador al día.
Cómo comprobar tu versión de Firefox y actualizar sin perder nada
Antes de nada, conviene revisar si realmente necesitas actualizar ya o si ya estás en una versión moderna. Por suerte, comprobar la versión exacta de Firefox es muy sencillo y no requiere instalar nada adicional ni tocar archivos del sistema.
En el escritorio, tanto en Windows, Linux como macOS, solo tienes que ir al menú de la parte superior derecha del navegador (el icono de las tres rayas horizontales), hacer clic en la opción “Ayuda” y después entrar en “Acerca de Firefox”. En ese momento se abrirá una ventana emergente que muestra el número de versión instalado.
Si estás por debajo de las versiones recomendadas, el propio Firefox empezará a descargarse la actualización de forma automática desde los servidores de Mozilla. Verás una barra de progreso y, cuando termine, aparecerá un aviso para reiniciar el navegador y aplicar los cambios. Tras ese reinicio, todo debería seguir en su sitio: marcadores, contraseñas y demás datos personales.
Si, por el contrario, ya estás en una versión reciente como la 136, 128 o superior, es probable que tengas menos pasos que dar, porque quizá solo requieras una actualización menor que ya se haya aplicado en segundo plano o que esté pendiente de un simple reinicio del navegador.
En dispositivos móviles el procedimiento varía un poco, pero la lógica es la misma: en Android tendrás que ir a la tienda de aplicaciones y buscar Firefox para ver si hay actualización disponible, o bien revisar en los ajustes internos del navegador si ofrece un mecanismo de actualización propio según la versión y la ROM que uses.
Descarga manual, FTP de Mozilla y actualización automática
Además del método automático estándar, Mozilla sigue manteniendo su FTP y servidores de descarga directa con las versiones finales de Firefox. Esto resulta útil para quienes quieren adelantarse a la llegada de la actualización vía OTA o necesitan un instalador completo para usarlo en varios equipos sin depender de la conexión en cada uno.
Hace apenas unas horas, Mozilla ha subido a su FTP la versión estable de Firefox 147. Aunque el despliegue automático tarde un poco en propagarse a todos los usuarios, quien lo desee ya puede descargar esa edición desde el directorio correspondiente y ejecutarla en Windows, macOS o Linux, según el archivo que elija.
Si prefieres no complicarte, puedes esperar a que la actualización OTA (Over The Air) llegue por los canales habituales. Normalmente, el navegador comprueba a intervalos regulares si hay nuevas versiones y, cuando las encuentra, las descarga en segundo plano para que solo tengas que reiniciar cuando te venga bien.
Otra opción es acudir directamente a la página principal de Firefox en la web oficial de Mozilla, donde siempre está disponible el instalador más reciente para cada sistema operativo. Esta vía es especialmente útil si vas a hacer una instalación nueva o si quieres saltar desde una versión extremadamente antigua a la actual sin pasar por actualizaciones intermedias.
En todos los casos, el objetivo es el mismo: tener el navegador al día, con los certificados para extensiones renovados y las últimas correcciones de seguridad, evitando quedarte atrapado en una versión que pronto empezará a dar problemas con los complementos.
Actualización de extensiones y buenas prácticas de seguridad
Actualizar Firefox es solo la mitad del trabajo: para mantener un entorno seguro y funcional, también es esencial revisar las extensiones instaladas. Las mismas razones que obligan a renovar el certificado afectan al modo en que los complementos se validan y ejecutan.
Una vez tengas el navegador en la versión adecuada, conviene entrar en el apartado de complementos y comprobar que todas las extensiones están actualizadas. La mayoría se ponen al día de forma automática, pero siempre es buena idea forzar una comprobación manual o revisar si alguna tiene avisos de compatibilidad.
Los complementos, por muy útiles que sean, vía de entrada para ciberdelincuentes si no se mantienen al día o si presentan fallos de seguridad sin parchear. Un atacante podría explotar una extensión vulnerada igual que explota un fallo del propio navegador.
Por eso, además de actualizar, es recomendable hacer limpieza y quedarse solo con las extensiones que realmente utilizas. Los complementos que instalaste hace meses “para probar” y nunca más has vuelto a usar suponen una superficie de ataque innecesaria y, en muchos casos, un consumo de recursos extra.
Reducir tu listado de extensiones a las imprescindibles, mantenerlas en su última versión y desinstalar lo que no necesitas complica mucho las cosas a cualquier atacante que intente aprovechar esos huecos. Es una práctica sencilla que, combinada con el navegador actualizado, refuerza bastante tu seguridad general en Internet.
Más allá de Firefox, esta filosofía se puede aplicar a cualquier otro programa que esté conectado a la red de forma constante. Navegadores, clientes de correo, herramientas de mensajería y aplicaciones que se comunican con servidores externos deben mantenerse actualizadas si quieres evitar disgustos y aprovechar las últimas mejoras de rendimiento y protección.
Quedarse atrás con Firefox justo ahora, cuando se juntan la caducidad de certificados, la necesidad de protegerse de vulnerabilidades conocidas y la llegada de una versión tan completa como la 147, es una mala jugada. Poniéndote al día ganas estabilidad, rendimiento, compatibilidad con extensiones y un refuerzo de seguridad que se nota en el día a día, sin perder tus datos ni cambiar la forma básica en la que usas el navegador.


