GPU chinas con DirectX 12, OpenGL y Vulkan: lo que viene

Última actualización: 14 de abril de 2026
Autor: Vinagre
  • China ha acelerado el desarrollo de GPUs propias tras las sanciones de EEUU, con fabricantes como Lisuan e Innosilicon apostando por arquitecturas y procesos de 6 nm.
  • La Lisuan LX 7G106 y la arquitectura G100 apuntan al gaming de gama media, con soporte para DirectX 12, Vulkan 1.3 y OpenGL 4.6 y un rendimiento cercano a RTX 4060/5060.
  • Innosilicon Fenghua/Fantasy 3 se posiciona para IA y cómputo masivo con 112 GB de HBM, compatibilidad con CUDA y APIs gráficas modernas, capaz de manejar LLM de hasta 586B parámetros en clúster.
  • El verdadero reto para estas GPUs chinas está en la madurez del software y los drivers, que determinarán si pueden competir de verdad con Nvidia, AMD e Intel fuera del mercado doméstico.

GPU china con soporte DirectX 12, OpenGL y Vulkan

En los últimos años, el pulso tecnológico entre Estados Unidos y China ha pasado de ser una mera rivalidad comercial a una auténtica carrera por el control de la inteligencia artificial y el hardware de alto rendimiento. Las restricciones de exportación de chips avanzados y maquinaria de litografía hacia China obligaron al gigante asiático a cambiar de estrategia: si no podía comprarlos fuera, tendría que diseñarlos en casa. Ese giro, que hace no tanto sonaba a ciencia ficción, hoy empieza a materializarse en forma de GPUs chinas capaces de hablar el mismo idioma que las grandes APIs gráficas: DirectX 12, OpenGL 4.6 y Vulkan.

El resultado de este esfuerzo es un ecosistema cada vez más nutrido de compañías chinas como Lisuan, Innosilicon, Moore Threads, Biren o Huawei, que ya no se conforman con competir en ofimática o en entornos cerrados. Su objetivo es atacar de frente el mercado gaming, la computación de propósito general y, sobre todo, las cargas de trabajo de IA a gran escala. En este artículo repasamos en detalle la GPU gaming Lisuan LX 7G106, la arquitectura G100 de Lisuan y la potentísima Innosilicon Fenghua/Fantasy 3, todas ellas con soporte para DirectX 12, OpenGL y Vulkan, y con ambición suficiente como para incomodar a Nvidia, AMD e Intel.

Cómo hemos llegado hasta las GPU chinas con DirectX 12, OpenGL y Vulkan

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Las sanciones de Estados Unidos cortaron casi en seco el acceso de China a chips avanzados de IA y equipos de fabricación de semiconductores. Durante años, los procesadores y tarjetas gráficas de diseño chino ofrecían un rendimiento similar al hardware occidental de hace 15 o 20 años, lo que las dejaba fuera de juego para tareas punteras. Esta situación provocó una respuesta contundente por parte del Gobierno chino: subvenciones agresivas, apoyo regulatorio y un marco diseñado para acelerar la independencia tecnológica.

De ese caldo de cultivo han salido decenas de diseñadores de GPU: Huawei, MetaX, Biren Technology, Moore Threads, Innosilicon, Zhaoxin, Iluvatar CoreX, Denglin AI o Vast AI Tech, entre otros muchos. Entre todos ellos, Lisuan Technology es una de las firmas que más miradas está concentrando al prometer GPUs con rendimiento cercano a la gama media de Nvidia y AMD y, sobre todo, con un stack de software moderno compatible con las APIs gráficas estándar.

La litografía ha sido otro frente clave. Mientras Occidente avanzaba hacia los 3 nm, China tenía que exprimir los equipos de ultravioleta profundo (DUV) de ASML mediante técnicas de multiple patterning para alcanzar los 7 y 6 nm. Este proceso consiste en exponer varias veces la misma oblea para aumentar la resolución efectiva, a costa de complicar la fabricación y reducir el rendimiento por oblea. Aun así, el país ha logrado hitos como los SoC móviles de Huawei a 7 nm y proyectos que apuntan a 5 nm, recortando distancias de forma notable.

En paralelo, se ha producido una apuesta decidida por arquitecturas abiertas como RISC-V y por el desarrollo de IP propia, tanto a nivel de CPU como de GPU. Ese enfoque se refleja claramente en proyectos como la arquitectura TrueGPU de Lisuan o el diseño OpenCore de Innosilicon, concebidos para evitar depender de licencias extranjeras.

Todo este contexto explica por qué las nuevas GPUs chinas ya no se limitan a tareas de oficina o experimentos de laboratorio: apuntan al gaming moderno, a la IA masiva y a competir en segmentos donde hace poco tiempo era impensable verles la cara a Nvidia o AMD.

Lisuan LX 7G106: la GPU gaming china que quiere colarse en la gama media

Lisuan Technology ha presentado la LX 7G106 como su primera GPU pensada abiertamente para jugadores de PC. Atrás quedan los proyectos orientados exclusivamente a simulación o entornos profesionales: este modelo se ha diseñado desde el principio para ejecutar juegos AAA recientes con APIs modernas como DirectX 12, Vulkan y OpenGL.

Fabricada en un nodo de 6 nm N6 de TSMC mediante litografía DUV, la LX 7G106 emplea un chip monolítico y se sitúa, sobre el papel, en la gama media actual. La versión de consumo, a la que la empresa se refiere como «Lisuan Extreme», contará con 12 GB de memoria GDDR6, una cifra muy competitiva para el segmento al que apunta.

Lisuan asegura que esta tarjeta será capaz de mover más de un centenar de juegos de Steam, incluyendo títulos especialmente exigentes como Cyberpunk 2077, Black Myth: Wukong, Resident Evil 4 Remake, Baldur’s Gate 3 e incluso el último juego de Indiana Jones. La mención explícita a Indiana Jones y el Gran Círculo no es baladí, ya que se trata de un título que emplea el trazado de rayos de manera nativa, lo que sugiere que la LX 7G106 podría incorporar algún tipo de hardware dedicado para ray tracing, aunque Lisuan no ha detallado este punto a fondo.

En cuanto a disponibilidad, la empresa ha marcado una hoja de ruta muy clara: preventa desde el 17 de marzo y lanzamiento oficial el 18 de junio, coincidiendo con el festival de compras 618 en JD.com, uno de los grandes escaparates del comercio electrónico chino. En un primer momento, su venta se centrará en el mercado doméstico, pero Lisuan ya ha expresado su intención de expandirse al ámbito internacional si el rendimiento y, sobre todo, los drivers acompañan.

Si la promesa se cumple, la LX 7G106 podría convertirse en la primera alternativa real y asequible a Nvidia, AMD e Intel en la gama media para jugadores de PC, algo que hasta ahora ningún proyecto chino había logrado consolidar.

Especificaciones técnicas de la Lisuan LX 7G106 y su posición frente a Nvidia y AMD

La información oficial sobre la LX 7G106 se ha ido desgranando poco a poco, pero ya hay suficientes datos para dibujar un perfil bastante completo. En rendimiento bruto, la GPU ofrece alrededor de 24 TFLOPS en FP32, una cifra que la coloca en el terreno de las gráficas de gama media-alta actuales. Lisuan y distintos medios la sitúan como equivalente a una hipotética RTX 5060 Ti de Nvidia (unos 23,7 TFLOPS), o muy cercana a soluciones como la RTX 4080 Mobile (24,72 TFLOPS) o la Radeon RX 6950 XT (23,65 TFLOPS) si se miran solo los teraflops.

Sin embargo, es importante subrayar que los TFLOPS no lo son todo. Factores como la arquitectura interna, la eficiencia de los núcleos, el ancho de banda de memoria y, sobre todo, la calidad de los controladores, pueden hacer que dos GPUs con cifras brutas similares se comporten de manera muy diferente en juegos reales. En esta gráfica, además de los 24 TFLOPS, se mencionan 192 TMU y 92 ROP, lo que indica un diseño pensado para sostener tasas de texturizado y rasterizado coherentes con la gama media actual.

En el apartado de memoria, la LX 7G106 incorpora 12 GB de GDDR6 sobre un bus de 192 bits, especificación muy atractiva para juegos actuales y futuros. Esta cantidad de VRAM permite manejar texturas de alta resolución y entornos complejos sin los típicos cuellos de botella asociados a modelos de 8 GB, especialmente en resoluciones 1440p y superiores.

La conectividad presenta una decisión curiosa: la tarjeta prescinde de HDMI y opta únicamente por cuatro puertos DisplayPort 1.4. Esto apunta claramente a una orientación hacia el PC gaming y entornos de escritorio con monitores modernos, aunque puede ser un inconveniente para usuarios que dependan de HDMI para televisores o capturadoras.

En materia de vídeo, la LX 7G106 incluye soporte para decodificación AV1 y HEVC hasta 8K a 60 FPS, y codificación por hardware de AV1 a 4K 30 FPS y HEVC a 8K 30 FPS. Estas capacidades la colocan en un buen lugar para creación de contenido, streaming y reproducción multimedia de alta resolución.

La gran incógnita está en los drivers y el soporte de software a medio plazo. La experiencia de otros fabricantes chinos, como Moore Threads con su MTT S80, demuestra que un buen hardware se puede venir abajo si los controladores son inestables o si la compatibilidad con juegos y aplicaciones no es consistente. Lisuan insiste en que ha apostado por la madurez del software desde el inicio del proyecto, pero habrá que esperar a benchmarks independientes para comprobarlo.

Lisuan G100: la arquitectura TrueGPU que quiere plantar cara a la RTX 4060

Más allá de la LX 7G106, Lisuan ha atraído mucha atención con su GPU G100, basada en la arquitectura propia TrueGPU y concebida como un salto generacional respecto a sus primeros intentos. La G100 es, según la compañía, la primera GPU de juegos fabricada íntegramente en China con un proceso de 6 nm, y aspira a situarse al nivel de una GeForce RTX 4060 en rendimiento.

El camino no ha sido sencillo. Los primeros benchmarks filtrados de la G100, con 32 unidades de cómputo, apenas rozaban los 15.524 puntos en Geekbench OpenCL, cifras propias de una vieja GTX 660 Ti de 2012. Sin embargo, la versión final con 48 unidades de cómputo y frecuencias de hasta 2.000 MHz dio un salto espectacular hasta los 111.290 puntos en el mismo test, superando a la RTX 4060 (que ronda los 101.028 puntos) y quedando solo un 10% por debajo de una futura RTX 5060 en ese escenario de cómputo.

En la práctica, esto coloca a la G100 en un nivel de rendimiento muy similar a la RTX 4060 en cargas de trabajo GPGPU, al menos según esos primeros datos. Lisuan la posiciona como la primera GPU de fabricación nacional china que puede presumir de paridad real con la gama media de Nvidia en este tipo de benchmarks, lo que la convierte en un símbolo importante de cara al mercado interno.

Aunque no hay aún una ficha técnica pública tan detallada como en la LX 7G106, se da por hecho que la G100 contará con una cantidad generosa de VRAM (se especula con 16 GB), un consumo energético contenido y compatibilidad total con las APIs clave: DirectX 12, Vulkan 1.3, OpenGL 4.6 y OpenCL 3.0. Sobre el papel, esto la hace apta tanto para juegos modernos como para aplicaciones profesionales y de IA.

El aspecto industrial también es relevante: todo apunta a que la G100 se fabrica en las líneas de 6 nm de SMIC (Semiconductor Manufacturing International Corp), la mayor foundry china, que ya produce chips como el Ascend 920 de Huawei. Para lograr los 6 nm con equipos DUV, SMIC recurre de nuevo al multiple patterning, con las implicaciones de coste y complejidad que ello conlleva.

Lisuan, que estuvo al borde de la quiebra en 2024, logró salvar el proyecto gracias a una inyección de unos 27,7 millones de dólares por parte de su matriz, Dongxin Semiconductor. Los primeros chips G100 comenzaron a salir de fábrica a inicios de 2024, y la compañía se centró entonces en la verificación de hardware, la integración con su stack TrueGPU y la optimización de controladores.

Tras una primera fase orientada a clientes profesionales de simulación industrial y «gemelos digitales», la G100 se prepara para aterrizar en el mercado de consumo con un precio estimado de entre 150 y 200 dólares, menos de la mitad de lo que cuesta una RTX 4060 en muchos mercados occidentales. Para China, este precio agresivo, unido al apoyo gubernamental y a iniciativas como Xinchuang (programa masivo de sustitución de hardware por soluciones nacionales), podría recortar de forma drástica la cuota de Nvidia en los próximos años.

Más allá de la potencia bruta, la G100 también destaca por su compatibilidad con Windows on ARM, algo que ni Nvidia ni AMD han priorizado en su gama de consumo. En un contexto donde los equipos ARM ganan terreno en administraciones y grandes corporaciones chinas, esto le abre a Lisuan un mercado muy jugoso y relativamente blindado a la competencia externa.

Innosilicon Fenghua / Fantasy 3: 112 GB de HBM y DX12 para IA y gráficos avanzados

Mientras Lisuan se enfoca principalmente en el gaming y la gama media de consumo, Innosilicon ha puesto la mira en un terreno donde China necesita músculo propio: las GPU para inteligencia artificial y cómputo masivo. Su tercera generación gráfica, conocida como Fenghua 3 o Fantasy 3 según la fuente, supone un salto enorme frente a sus predecesoras Fenghua 1 y 2.

La característica más llamativa de esta GPU es su brutal capacidad de memoria: 112 GB de VRAM HBM. Esta cantidad la coloca directamente en la liga de las grandes GPUs de centro de datos, orientadas a cargas de trabajo de IA a gran escala, entrenamiento de modelos de lenguaje masivos y aplicaciones científicas intensivas.

La arquitectura de la Fenghua 3 se basa en un diseño de tipo OpenCore con CPU RISC-V, desarrollado sobre el proyecto Nanhu V3. Se trata de una solución construida desde cero, sin depender directamente de generaciones anteriores. La apuesta por RISC-V encaja con la estrategia china de abrazar arquitecturas abiertas para esquivar las limitaciones de licencia y control extranjero.

Uno de los puntos más polémicos es la afirmación de Innosilicon de que la Fenghua 3 es compatible con la plataforma CUDA de Nvidia, además de frameworks como PyTorch y Triton. Si esta compatibilidad es realmente sólida, supondría un golpe muy importante, ya que permitiría portar con relativa facilidad un enorme ecosistema de código ya escrito para GPUs Nvidia.

En el ámbito gráfico puro, la Fenghua 3 no se queda corta: ofrece soporte para DirectX 12, Vulkan 1.2 y OpenGL 4.6, incorpora trazado de rayos por hardware y puede manejar hasta seis pantallas 8K a 30 Hz. Según la compañía, es capaz de ejecutar juegos como Valorant, Delta Force o Tomb Raider de forma fluida, si bien en las demostraciones públicas no se han dado detalles de resolución ni FPS, lo que genera dudas razonables sobre su posicionamiento real como GPU gaming.

En el terreno multimedia y profesional, la Fenghua 3 admite espacio de color YUV444 para una mayor fidelidad cromática y se presenta como la primera GPU del mundo con soporte nativo para DICOM, estándar clave en la visualización de imágenes médicas como radiografías, TAC o resonancias en monitores convencionales.

La gran baza de esta GPU es su capacidad para trabajar con modelos de lenguaje gigantes. De forma local, puede ejecutar LLM de 32 y 72 mil millones de parámetros, y en configuraciones de servidor con hasta ocho unidades en paralelo llega a manejar modelos de hasta 586.000 millones de parámetros. Innosilicon menciona compatibilidad con modelos como DeepSeek V3, R1 y V3.1, así como Qwen 2.5 y 3 desarrollados por Alibaba.

Aunque la Fenghua 3 se ha mostrado en demos de juegos y se insiste en su naturaleza «para todo» (IA, gaming, computación científica, imagen médica), la ausencia de datos concretos sobre rendimiento, consumo y proceso de fabricación invita a la prudencia. A día de hoy, su posición natural parece ser la de una GPU para IA y cómputo general muy potente, con capacidades gráficas avanzadas y APIs modernas, pero sin un foco claro en competir frontalmente con las tarjetas gaming de Nvidia o AMD.

Junto a esta GPU, Innosilicon también ha anunciado nuevas soluciones de memoria DDR5, switches PCIe Gen5/4 y tecnologías de interfaz de alta velocidad, reforzando su estrategia de convertirse en un proveedor integral de componentes de alto rendimiento para centros de datos y plataformas de IA.

Con todos estos movimientos, el panorama de las GPU chinas con soporte DirectX 12, OpenGL y Vulkan empieza a parecerse muy poco al de hace una década. Lisuan, Innosilicon y otras firmas emergentes ya no se conforman con ser una nota al pie: juegan con procesos de 6 nm, arquitecturas propias y pilas de software que, si bien aún tienen que demostrar su madurez en el mundo real, ya no pueden ser ignoradas por los gigantes occidentales. Falta por ver cómo se comportarán estas tarjetas en benchmarks independientes y qué tal responden sus drivers en el día a día, pero el mensaje es claro: China ha dejado de mirar de lejos y, poco a poco, está entrando de lleno en la conversación sobre GPU de gama media, IA y gráficos avanzados.